viernes

La vida instrucciones de uso

Al principio el arte del puzzle parece un arte breve, un arte de poca entidad,contenido todo él en una elemental enseñanza de la Gestalt theorie:el objeto considerado -ya se trate de un acto de percepción,un aprendizaje,un sistema fisiológico o, en el caso que nos ocupa,un puzzle de madera- no es una suma de elementos que haya que aislar y analizar primero, sino un conjunto, es decir una forma, una estructura:el elemento no preexiste al conjunto, no es ni más inmediato ni más antiguo, no son los elementos los que determinan el conjunto, sino el conjunto el que determina los elementos el conocimiento del todo y de sus leyes, del conjunto y su estructura, no se puede deducir del conocimiento separado de las partes que lo componen:esto significa que podemos estar mirando una pieza de un puzzle tres días seguidos y creer que lo sabemos todo sobre su configuración y su color,sin haber progresado lo más mínimo: sólo cuenta la posibilidad de relacionar esta pieza con otras y,en este sentido,hay algo común entre el arte del puzzle y el arte del go;sólo las piezas que se hayan juntado cobrarán un carácter legible, =cobrarán un sentido:considerada aisladamente una pieza de un puzzle no quiere decir nada; es tan sólo pregunta imposible,reto opaco;pero no bien logramos,tras varios minutos de prubas y errores,o en medio segundo prodigiosamente inspirado,conectarla con una de sus vecinas,desaparece,deja de existir como pieza:la intensa dificultad que precedió aquel acercamiento,y que la palabra puzzle -enigma-expresa tan bien en inglés,no sólo no tiene ya razón de ser, sino que parece no haberla tenido nunca,hasta tal punto se ha hecho evidencia:las dos piezas milagrosamente reunidas ya sólo son una, a su vez fuente de error, de duda, de desazón y de espera...

Georges Perec






lunes

Hamlet

" Morir…, dormir; no más! ¡Y pensar que con un sueño damos fin al pesar del corazón y a los mil naturales conflictos que constituyen la herencia de la carne! ¡He aquí un término devotamente apetecible! ¡Morir…, dormir! ¡Dormir!… ¡Tal vez soñar! ¡Sí, ahí está el obstáculo! ¡Porque es forzoso que nos detenga el considerar qué sueños pueden sobrevenir en aquel sueño de la muerte, cuando nos hayamos librado del torbellino de la vida! ¡He aquí la reflexión que da existencia tan larga al infortunio! Porque ¿quién aguantaría los ultrajes y desdenes del mundo, la injuria del opresor, la afrenta del soberbio, las congojas del amor desairado, las tardanzas de la justicia, las insolencias del poder y las vejaciones que el paciente mérito recibe del hombre indigno, cuando uno mismo podría procurar su reposo con un simple estilete? ¿Quién querría llevar tan duras cargas, gemir y sudar bajo el peso de una vida afanosa, si no fuera por el temor de un algo, después de la muerte, esa ignorada región cuyos confines no vuelve a traspasar viajero alguno, temor que confunde nuestra voluntad y nos impulsa a soportar aquellos males que nos afligen, antes que lanzarnos a otros que desconocemos? "



Hamlet.William Shakespeare