viernes

Bonjour,tristesse

Sur ce sentiment inconnu dont l'ennui,
la douceur m'obsèdent, j'hésite à apposer
le nom, le beau nom grave de tristesse.
C'est un sentiment si complet, si égoïste
que j'en ai presque honte alors que la tristesse
m'a toujours paru honorable.
Je ne la connaissais pas, elle, mas l'ennui,
le regret, plus rarement le remords.
Aujourd'hui, quelque chose se replie sur moi comme une soie,
énervante et douce,
et me sépare des autres. 



A ese sentimiento desconocido cuyo tedio,
cuya dulzura me obsesionan, dudo en darle
el nombre, el hermoso y grave nombre
de tristeza. Es un sentimiento tan total,
tan egoísta, que casi me produce vergüenza,
cuando la tristeza siempre me ha parecido honrosa.
No la conocía, tan sólo el tedio,
el pesar, más raramente el remordimiento.
Hoy, algo me envuelve como una seda,
inquietante y dulce, separándome
de los demás."


Bonjour,tristesse.Françoise Sagan

domingo

El túnel

Fué una espera interminable. No sé cuanto tiempo pasó en los relojes, de ese tiempo anónimo y universal de los relojes, que es ajeno a nuestros sentimientos, a nuestros destinos, a la formación o al derrumbe de un amor, a la espera de una muerte. Pero de mi propio tiempo fué una cantidad inmensa y complicada, lleno de cosas y vueltas atrás, un río oscuro y tumultuoso a veces, y a veces extrañamente calmo y casi mar inmóvil y perpetuo donde María y yo estábamos frente a frente contemplándonos estáticamente, y otras veces volvía a ser río y nos arrastraba como en un sueño a tiempos de infancia y yo la veía correr desenfrenadamente en su caballo, con los cabellos al viento y los ojos alucinados, y yo me veía en mi pueblo del sur, en mi pieza de enfermo, con la cara pegada al vidrio de la ventana, mirando la nieve con ojos también alucinados.


A veces volvía a ser piedra negra y entonces yo no sabía qué pasaba del otro lado, qué era de ella en esos intervalos anónimos, qué extraños sucesos acontecían; y hasta pensaba que en esos momentos su rostro cambiaba y que una mueca de burla lo deformaba y que quizá había risas cruzadas con otro y que toda la historia de los pasadizos era una ridícula invención o creencia mía y que en todo caso había un solo túnel, oscuro y solitario: el mío, el túnel en que había transcurrido mi infancia, mi juventud, toda mi vida. Y en uno de esos trozos transparentes del muro de piedra yo había visto a esta muchacha y había creído ingenuamente que venía por otro túnel paralelo al mío, cuando en realidad pertenecía al ancho mundo, al mundo sin límites de los que no viven en túneles; y quizá se había acercado por curiosidad a una de mis extrañas ventanas y había entrevisto el espectáculo de mi insalvable soledad.


Yo no decía nada. Hermosos sentimientos y sombrías ideas daban vueltas en mi cabeza, mientras oía su voz, su maravillosa voz. Fui cayendo en una especie de encantamiento. La caída del sol iba encendiendo una fundición gigantesca entre las nubes del poniente. Sentí que ese momento mágico no se volvería a repetir nunca. -Nunca más, nunca más- pensé, mientras empecé a experimentar el vértigo del acantilado y a pensar qué fácil sería arrastrarla al abismo, conmigo.

Ernesto Sábato

lunes

Tokyo ya no nos quiere

Hay una mujer en la playa, sentada a mi lado, que quiere olvidar a un hombre, a un hombre que ya ha perdido, y no entiende qué puede haber de malo en olvidar lo que al fin y al cabo ya no se tiene. La mujer, al parecer, no había olvidado nunca antes y los que nunca han olvidado no pueden disimular el temor a que haya algo diabólico en nuestras erosiones químicas de memoria, por más que sea evidente, y así se lo digo, que es el recuerdo, no el olvido, el verdadero invento del demonio. (...) - ¿Sabes lo que más me asusta? .- No debe saberlo porque no dice nada.



- Tu miedo. Y el entusiasmo detrás de tu miedo.
- Es curioso porque a mí es tu falta de miedo lo que más me asusta.
- Tengo tanto miedo como el que más miedo tiene. Aunque supongo que es un miedo distinto.
- No hay un miedo distinto.Siempre es el mismo miedo.
- No exactamente.
- ¿No exactamente?
- No exactamente.Tu miedo empieza cuando despegan los aviones y el mío cuando los aviones aterrizan.

Tokyo ya no nos quiere.Ray Loriga

Aunque tú no lo sepas

Como la luz de un sueño,
que no raya en el mundo pero existe,
así he vivido yo,
iluminando esa parte de ti que no conoces,
la vida que has llevado junto a mis pensamientos.

Y aunque tú no lo sepas, yo te he visto
cruzar la puerta sin decir que no,
pedirme un cenicero, curiosear los libros,
responder al deseo de mis labios
con tus labios de whisky,
seguir mis pasos hasta el dormitorio.

También hemos hablado
en la cama, sin prisa, muchas tardes,
esta cama de amor que no conoces,
la misma que se queda
fría cuando te marchas.

Aunque tú no lo sepas te inventaba conmigo,
hicimos mil proyectos, paseamos
por todas las ciudades que te gustan,
recordamos canciones, elegimos renuncias,
aprendiendo los dos a convivir
entre la realidad y el pensamiento.

Espiada a la sombra de tu horario
o en la noche de un bar por mi sorpresa.
Así he vivido yo,
como la luz de un sueño
que no recuerdas cuando te despiertas.


Habitaciones separadas.Luis García Montero

el despertar



“Había días que era feliz sin saber por qué. Feliz de estar viva y respirar. Días en los que todo su ser parecía fundirse con la luz del sol, los olores y la exuberante tibieza del sur. Entonces le gustaba pasear sola por lugares extraños y desconocidos. Descubrir rincones soleados en los que adormecerse y soñar. Y encontraba delicioso soñar y estar sola sin que nadie la molestara.

Había días en que era desgraciada sin saber tampoco por qué. Días en los que parecía no merecer la pena estar contenta o triste, viva o muerta, momentos en que la vida parecía un grotesco pandemoniun y la humanidad gusanos que se desvivían ciegamente hacia su inevitable aniquilamiento. En tales momentos no podía trabajar ni tejer las fantasías que aceleraban sus latidos y encendían su sangre”




El despertar.Kate Chopin

http://www.elpais.com/articulo/portada/Kate/Chopin/fue/primera/elpepuculbab/20110730elpbabpor_32/Tes

viernes

Bolero

Qué vanidad imaginar
que puedo darte todo,el amor y la dicha,
itinerarios, música, juguetes.


Es cierto que es así:
todo lo mío te lo doy, es cierto,
pero todo lo mío no te basta
como a mí no me basta que me des
todo lo tuyo.


Por eso no seremos nunca
la pareja perfecta, la tarjeta postal,
si no somos capaces de aceptar
que sólo en la aritmética
el dos nace del uno más el uno.


Por ahí un papelito
que solamente dice:
Siempre fuiste mi espejo,
quiero decir que para verme tenía que mirarte.


Julio Cortázar













domingo

Happy new year

Mira, no pido mucho,
solamente tu mano, tenerla
como un sapito que duerme así contento.
Necesito esa puerta que me dabas
para entrar a tu mundo, ese trocito
de azúcar verde, de redondo alegre.
¿No me prestas tu mano esta noche
de fin de año, de lechuzas roncas?
No puedes, por razones técnicas. Entonces
la tramo en aire, urdiendo cada dedo,
el durazno sedoso de la palma
y el dorso, ese país de azules árboles.
Así la tomo y la sostengo, como
si de ello dependiera
muchísimo del mundo,
la sucesión de las cuatro estaciones,
el canto de los gallos, el amor de los hombres.






Pameos y Meopas.Julio Cortázar.



sábado

Demian

Y me contó la historia de un muchacho enamorado de una estrella. Adoraba a su estrella junto al mar, tendía sus brazos hacia ella, soñaba con ella y le dirigía todos sus pensamientos. Pero sabía o creía saber, que una estrella no podría ser abrazada por un ser humano. Creía que su destino era amar a una estrella sin esperanza; y sobre esta idea construyó todo un poema vital de renuncia y de sufrimiento silencioso y fiel que habría de purificarle y perfeccionarle. Todos sus sueños se concentraban en la estrella. Una noche estaba de nuevo junto al mar, sobre un acantilado, contemplando la estrella y ardiendo de amor hacia ella. En el momento de mayor pasión dio unos pasos hacia adelante y se lanzó al vacío, a su encuentro. Pero en el instante de tirarse pensó que era imposible y cayó a la playa destrozado. No había sabido amar. Si en el momento de lanzarse hubiera tenido la fuerza de creer firmemente en la realización de su amor, hubiese volado hacia arriba a reunirse con su estrella

Las cosas que vemos son las mismas cosas que llevamos en nosotros. No hay más realidad que la que tenemos dentro. Por eso la mayoría de los seres humanos viven tan irrealmente; porque creen que las imágenes exteriores son la realidad y no permiten a su propio mundo interior manifestarse. Se puede ser muy feliz así, pero cuando se conoce lo otro, ya no se puede elegir el camino de la mayoría.







Hermann Hesse

domingo

basta un sonido,un olor,un tacto repentino e inesperado...

A través de la ventana, podía ver el pantalón hundido y devorado por el musgo del molino y los reflejos temblorosos de los chopos sobre el río: inmóviles, solemnes, como columnas amarillas bajo la luz mortal y helada de la luna. Todo estaba en silencio, envuelto en una paz tan densa e indestructible que acentuaba más aún la desazón que yo sentía. A lo lejos, sobre la línea de los montes, los tejados de Ainielle flotaban en la noche como las sombras de los chopos sobre el agua. Pero, de pronto, hacia las dos o las tres de la mañana, un viento suave se abrió paso sobre el río y la ventana y el tejado del molino se llenaron de repente de una lluvia compacta y amarilla. Eran las hojas muertas de los chopos, que caían, la lenta y mansa lluvia del otoño que de nuevo regresaba a las montañas para cubrir los campos de oro viejo y los caminos y los pueblos de una dulce y brutal melancolía. Aquella lluvia duró solo unos minutos. Los suficientes, sin embargo, para teñir la noche entera de amarillo y para que, al amanecer, cuando la luz del sol volvió a incendiar las hojas muestras y mis ojos, yo hubiese ya entendido que aquella era la lluvia que oxidaba y destruía lentamente, otoño tras otoño y día a día, la cal de las paredes y los viejos calendarios, los bordes de las cartas y de la fotografías, la maquinaria abandonada del molino y de mi corazón. A veces, uno cree que todo lo ha olvidado, que el óxido y el polvo de los años han destruido completamente lo que, a su voracidad, un día confiamos. Pero basta un sonido, un olor, un tacto repentino e inesperado, para que, de repente, el aluvión del tiempo caiga sin compasión sobre nosotros y la memoria se ilumine con el brillo y la rabia de un relámpago.

La lluvia  amarilla.Julio Llamazares

miércoles

Sunset Park

Durante casi un año ya,viene tomando fotografías de cosas abandonadas.Hay como mínimo dos servicios al día,a veces hasta seis o siete,y siempre que entra con sus huestes en otro domicilio,se enfrenta con las cosas,los innumerables objetos desechados por las familias que se han marchado.Los ausentes han huido a toda prisa,avergonzados,confusos,y seguro que dondequiera que habiten ahora(si es que han encontrado un lugar para vivir y no han acampado en la calle),sus nuevas viviendas son más pequeñas que los hogares que han perdido.Cada casa es una historia de fracaso–de insolvencia e impago, deudas y ejecución de hipoteca–y él se ha propuesto documentar los últimos y persistentes rastros de esas vidas desperdigadas con objeto de demostrar que las familias desaparecidas estuvieron allí una vez, que los fantasmas de gente que nunca verá ni conocerá siguen presentes en los desechos esparcidos por sus casas vacías.

Sacar la basura,llaman a ese trabajo,y él forma parte de un equipo de cuatro personas empleado por la Compañía Inmobiliaria Dunbar,que subcontrata sus servicios de "mantenimiento de viviendas" a los bancos de la zona que ahora son los dueños de las propiedades en cuestión.En las extensas llanuras del sur de Florida abundan esas estructuras huérfanas,y como a los bancos les interesa volverlas a vender cuanto antes,hay que limpiar, arreglar y preparar las casas desalojadas para enseñárselas a los posibles compradores.En un mundo que se viene abajo,abrumado por la ruina económica e implacables privaciones en incesante aumento,sacar la basura es uno de los pocos negocios florecientes en la zona.Sin duda tiene suerte de haber encontrado ese trabajo. No sabe cuánto tiempo podrá seguir aguantándolo,pero el salario es bueno, y en un país donde cada vez escasea más el empleo, seguro que es una buena ocupación.
Al principio,se quedaba estupefacto por el desorden y la suciedad, el abandono.Rara vez entra en una vivienda que sus antiguos dueños hayan dejado en prístinas condiciones.Lo más frecuente es que se haya producido un estallido de ira y violencia,una orgía de caprichoso vandalismo a la hora de marcharse: desde dejar los grifos de los lavabos abiertos y las bañeras desbordándose hasta muros demolidos a mazazos,paredes cubiertas de pintadas obscenas o agujereadas a balazos,sin mencionar las tuberías de cobre arrancadas, las alfombras manchadas de lejía,los montones de mierda depositados en la sala de estar. Son ejemplos extremos,quizás, actos impulsivos provocados por la rabia de los desposeídos,expresiones de desesperación,vergonzosos pero comprensibles,y aunque no siempre le da repugnancia entrar en una casa,nunca abre la puerta sin un sentimiento de aprensión.Inevitablemente,lo primero con lo que hay que lidiar es el olor, la embestida de aire enrarecido que le penetra súbitamente por las ventanas de la nariz,los omnipresentes y mezclados olores a moho,leche agria, excrementos de gato,retretes con una costra de porquería y alimentos podridos en la encimera de la cocina.Ni con el aire fresco entrando a raudales por las ventanas abiertas se elimina esa peste;ni siquiera la limpieza más atenta y escrupulosa puede borrar el hedor de la derrota.
Después, iempre,están los objetos, as pertenencias olvidadas, las cosas abandonadas. A estas alturas,ya tiene miles de fotografías,y entre su creciente archivo pueden encontrarse imágenes de libros,zapatos y cuadros al óleo,pianos y tostadoras, muñecas,juegos de té y calcetines sucios,televisores y juegos de mesa,vestidos de fiesta y raquetas de tenis,sofás,lencería de seda,pistolas de silicona,chinchetas,soldaditos de plástico, barras de labios,rifles,colchones descoloridos,cuchillos y tenedores, ichas de póquer,una colección de sellos y un canario muerto que yace en el fondo de su jaula.No sabe por qué se siente impelido a tomar esas fotografías.Comprende que es una empresa vana,que a nadie puede ser de utilidad,y sin embargo cada vez que pone los pies en una casa,siente que las cosas lo llaman, que le hablan con las voces de la gente que ya no está,pidiéndole que las mire una vez más antes de que se las lleven.Los demás miembros de la cuadrilla se burlan de él por esa manía de sacar fotos,pero no les hace caso.No cuentan mucho en su opinión,y los desprecia a todos. Victor, el tarado, jefe del grupo; Paco, el parlanchín tartamudo, y Freddy, el gordo jadeante: los tres mosqueteros de la fatalidad. La ley dispone que todos los objetos recuperables que superen un determinado valor deben entregarse al banco, que a su vez está obligado a devolverlos a sus dueños, pero sus compañeros se quedan con lo que se les antoja sin darle mayor importancia. Lo consideran estúpido por desdeñar el botín –botellas de whisky, radios, reproductores de cedés, un equipo de tiro al arco, revistas porno–, pero lo único que él quiere son fotografías: no las cosas, sino sus imágenes. Lleva ya algún tiempo procurando hablar lo menos posible en el trabajo. A Paco y Freddy les ha dado por llamarle El Mudo.
Tiene veintiocho años, y a su leal saber y entender, carece de ambiciones. De ambiciones desmedidas, en cualquier caso, y de ideas claras en cuanto a labrarse un posible porvenir. Sabe que no se quedará mucho tiempo más en Florida, que está llegando el momento en que sentirá el impulso de ponerse otra vez en marcha, pero hasta que esa necesidad emocional madure y se transforme realmente en acto, se contenta con permanecer en el presente sin mirar hacia delante. Si algo ha conseguido en los siete años y medio pasados desde que dejó la universidad y se puso a trabajar por su cuenta, es esa capacidad de vivir en el presente, de limitarse al aquí y ahora, y aunque no sea el logro más laudable que quepa imaginar, alcanzarlo le ha costado considerable disciplina y dominio de sí mismo. No tener planes, que es lo mismo que carecer de deseos y esperanzas, contentarse con su suerte, aceptar lo que el mundo ofrece cada día; para vivir así hay que querer muy poca cosa, tan poco como resulte humanamente posible.
De manera gradual, ha ido reduciendo sus deseos hasta lo que ahora se acerca a lo justo. Ha dejado de fumar y de beber, ya no come en restaurantes, ni siquiera tiene televisor, radio ni ordenador. Le gustaría cambiar el coche por una bicicleta, pero no puede quedarse sin él, porque la distancia que debe recorrer para ir al trabajo siempre es muy grande. Lo mismo puede decirse del teléfono móvil que lleva en el bolsillo y que le encantaría tirar a la basura, pero también lo necesita para el trabajo y por tanto no puede pasarse sin él. La cámara digital ha sido un lujo, quizá, pero dada la monótona y agotadora rutina del trabajo de limpieza, tiene la impresión de que le está salvando la vida. Paga poco de alquiler, porque vive en un apartamento pequeño, en un barrio humilde, y aparte de gastar dinero en necesidades básicas, el único lujo que se permite es comprar libros, volúmenes de bolsillo, narrativa en su mayor parte, novelas norteamericanas, británicas, traducidas de lenguas extranjeras; pero en el fondo los libros no son lujos sino necesidades, y la lectura es una adicción de la que no desea curarse.
De no haber sido por la chica, probablemente se habría marchado antes de fin de mes. Tiene ahorrado lo suficiente para irse a donde le dé la gana, y no hay duda de que está harto del sol de Florida, del cual, tras mucho estudio, cree ahora que es más perjudicial que beneficioso para el espíritu. En su opinión es un sol maquiavélico, un sol hipócrita, y la luz que genera no ilumina las cosas sino que las oscurece: cegando con su continua y excesiva refulgencia, machacándole a uno con sus ráfagas de vaporosa humedad, desequilibrándolo con sus reflejos de espejismo y trémulas oleadas de vacío. Todo es brillo y resplandor, pero no ofrece sustancia, ni tranquilidad ni tregua. Sin embargo, fue en esa luz donde vio a la chica por primera vez, y como es incapaz de renunciar a ella, continúa viviendo bajo ese sol al tiempo que trata de reconciliarse con él.

Paul Auster

sábado

El amenazado


Es el amor.Tendré que ocultarme o que huir.

Crecen los muros de su cárcel,como en un sueño atroz.
La hermosa máscara ha cambiado,pero como siempre es la única.
¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras,la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas,la serena amistad, las galerías de la biblioteca,las cosas comunes,los hábitos,
el joven amor de mi madre,la sombra militar de mis muertos,la noche intemporal,el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se
levanta a la voz del ave,ya se han oscurecido los que miran por las ventanas,pero la sombra no ha traído la paz.

Es,ya lo sé,el amor:la ansiedad y el alivio de oír tu voz,la espera y la memoria,el horror de vivir en lo sucesivo. Es el amor con sus mitologías,con sus pequeñas magias inútiles.Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.Ya los ejércitos me cercan,las hordas. (Esta habitación es irreal;ella no la ha visto.)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo.


Jorge Luís Borges.

(para R.)

















domingo

Los alimentos terrestres

Yo viví en la dulce y perpetua espera del azar.Comprendí que la sed de disfrutar que nace en cada momento de voluptuosidad,se anticipa al gozo,de la misma manera como existen respuestas listas para cualquier pregunta.Fui feliz cuando las fuentes de agua me revelaron que tenía sed,y cuando estando en pleno desierto(donde la sed no se puede saciar),preferí,a pesar de todo,la fuerza febril que me inspiraba el furor del sol.Ciertas noches hallé oasis maravillosos que el deseo acumulado durante todo el día hacían más frescos aún.En la extensión de arena golpeada por el sol y como adormecida por un gran sueño-el calor era tal que vibraba en el aire-sentí el pulso de la vida,una vida que no podía dormir,que se desvanecía de tanto temblar en el horizonte,y que estaba henchida de amor a mis pies.Lo único que buscaba día a día,minuto a minuto,era hallar la manera más pura de penetrar la naturaleza.

Había recibido un don,preciado,el de no poner mayor freno a mi ser.Recordar el pasado influyó en mí sólo para dar unidad a mi vida:era como el hilo de Teseo que lo unía a su antiguo amor pero que no le impedía atravesar los paisajes más desconocidos,aunque al final,el hilo terminara por romperse.¡Qué increíbles involuciones!Por las mañanas,yo saboreaba en mis caminatas la presencia de una nueva existencia,el nacimiento de mi percepción. "¡Oh! poeta,exclamaba,tú tienes la facultad del descubrimiento perpetuo".Estaba totalmente receptivo.Mi alma era un albergue acogedor en el cruce de los caminos y recibía todo lo que se dejara captar.Me dejé buenamente convertir en un ser dócil,capaz de escuchar,al punto de no pensar en lo absoluto en mí mismo,de comprender todas las emociones que se presentaban delante de mí. Logré aplacar todo impulso de reacción hasta ya no considerar nada como algo malo y no tener que protestar por una nimiedad. Me di pronto cuenta además, que en mi apreciación de lo bello había también espacio para la fealdad.

André Gide

viernes

Por un instante,en la playa...

Por un instante,en la playa,se me presentó la vieja imagen de la adolescente que quise ser:una muchacha de rostro fino y noble, bella tal vez pero de una manera sobria, que lleva por la playa soleada su cuerpo menudo y armonioso, un poco ambiguo sexualmente, pero no demasiado y en todo caso sería una ambigüedad provocada por lo juvenil de ese cuerpo y no por un conflicto sexual. Entonces respiré dichosa —un minuto—: me vi limpia, tranquila, sin preocupaciones poéticas ni económicas, sin este sentir trágico y humorístico que me hace ser, entre los otros, un personaje genial o un horror erguido en dos piernas nada fácil de aguantar. Creo que mi aspecto físico es una de las razones por las que escribo: tal vez me creo fea y por ello mismo eximida del exiguo rol que toda muchacha soltera debe jugar antes de alcanzar un lugar en el mundo, un marido, una casa, hijos. Pero a veces, mirándome bien, veo lúcidamente que no soy nada fea y que mi cuerpo, aunque no intachable, es muy bello. Pero yo amo tanto la belleza que cualquier aproximación a ella, en tanto no sea su consumación perfecta, me enerva. Y que mi rostro sea interesante no me consuela. Además me molesta mi carencia de edad visible: a veces me dan catorce años y a veces diez años más que la edad que tengo, lo que me angustia mucho no por miedo a la vejez ni a la muerte (las llamo a gritos) sino porque sé que necesito de un cuerpo adolescente para que mi mentalidad infantil no sienta la penosa impresión de ser una niña perdida dentro de un cuerpo maduro y ya afligido por el tiempo. Por eso mi perpetuo régimen alimenticio y mi forzada resistencia al alcohol —sé prefectamente que si no me suicido pronto, me daré a la bebida.

Pero debiera, por una vez, ser más accesible y, digamos, "normal": estoy en Saint-Tropez, es decir a 3 km de Saint-Tropez. En vez de quedarme encerrada en la pieza debiera ir a visitar el pueblo, conocer las viejas callecitas, mirar la gente. En mí, volver de un sitio sin haberlo visto es un motivo de orgullo. Decir "no" en vez de "sí" me emociona. Hoy, conversando (sin mucha facilidad) con [m.l.] me dijo a propósito de alguien: "Tiene algo que admiro profundamente: un interés por todas las cosas, un vivir a fondo todo lo que le sucede". Sentí angustia en ese instante: Soy todo lo contrario. Y ahora que lo escribo mi angustia aumenta porque siento que soy nada, que nada hice, que nada haré y que la literatura es la pobre excusa que doy y que me doy para poder quedarme encerrada en una pieza llena de libros y papeles, en un desorden muy intelectual.


No obstante, cuado leo y escribo con ganas, mi vida no me parece pobre. Todo lo contrario.Lo que me hace sentir pobre e idiota es compartir el ritmo de la llamada "gente normal", como ahora, por ejemplo, en que los otros nadan, navegan, toman sol, hablan de cosas intrascendentes, comen y beben a gusto... Otra cosa que me dolió fue encontrarme ayer con Marguerite Duras, feliz con sus cuatro baños diarios en el mar, hablándome de sus amigos, de su hijo, de su perro, de comida, de autos
sport, y todo comentado sin angustia, sin frases definitivas, sin literatura, como lo hace alguien que pertenece a este mundo y participa plenamente de él. Y yo siempre tan lejana, tan al borde del abismo, sintiendo un dolor agudo cuando me baño en el mar, sufriendo bajo los rayos del sol, sintiendo con todas mis fuerzas que no puedo vivir, que estoy tensa y deshecha, un despojo humano, una depresiva ni siquiera maníaca pero inapta para todo.

Vida frágil,absurda,cómica,triste.Hagas lo que hagas,aunque escribas la
Divina Comedia,seguirás siendo alguien muy ridícula, muy melancólica,pintoresca y graciosa durante unos minutos, fatigante y atrozmente aburrida en la convivecia diaria.

Diarios.Alejandra Pizarnik

lunes

La Naissance de l'amour

Cuando te acaricio,es como si dibujara las espirales de una concha,que el mar arroja sobre la arena...

Philippe Garrel

El viento que se cuela por los márgenes del Sena

Me gusta la lluvia.Hice muchos kilómetros huyendo de climas secos.Rumbo al norte,huyendo del sur.París es otro mundo.No me molesta el invierno duro ni los cielos encapotados.Sólo el viento que se cuela por lo márgenes del Sena.Un viento que cuando es cálido, me recuerda al sur.A veces me preguntó si podré olvidar.Mientras,cierro las cortinas de mi piso.Y me miro al espejo buscando una expresión que no se parezca a nada.Que no tenga memoria.


La mitad de Óscar

jueves

Las inquitudes de Shanti Andía

No sé por que parecen llenas de magia melancólica las cosas pasadas; no se lo explica uno bien;se recuerda claramente que en aquellos días no era uno feliz,que tenía uno sus inquietudes y sus penas, y, sin embargo, parece que el sol de entonces debía brillar más,y el cielo tener un azul más puro y más espléndido.
Uno quisiera que las personas y las cosas relacionadas con nuestros recuerdos fueran eternas;pero nuestra existencia no representa nada en la corriente tumultuosa de los acontecimientos.Allí teníamos un amigo...,en aquel rincón fuimos felices...,nuestra felicidad o nuestra amistad tienen poca importancia.
Siento,al pensar en esto,un profundo terror, como si la vida se me escapara en un momento de desmayo.La inanidad de las cosas me conturba; la esperanza me falta.Yo quisiera que mi espíritu fuera con el ruiseñor,que canta en la noche negra y sin estrellas, o como la alondra,que levanta su vuelo en la desolación de los campos,y no el pájaro herido que se viene a tierra velozmente.



Las inquietudes de Shanti Andía.Pío Baroja

lunes

La muerte de Iván Ilich

" Iván Ilích veía que se estaba muriendo y se hallaba en un continuo estado de desesperación.En el fondo de su alma sabía que se estaba muriendo,pero no sólo no se acostumbraba a ello; simplemente,no podía entenderlo... No puede ser que la vida sea tan sin sentido,tan asquerosa.Si es cierto que la vida es tan asquerosa y tan sin sentido,entonces,¿para qué morir y morir sufriendo? No;aquí falta algo.-A lo mejor no he vivido como debía-, se decía,e inmediatamente apartaba de sí esa única solución del misterio de la vida y de la muerte como algo absolutamente imposible... Buscó en su interior el acostumbrado miedo a la muerte y no lo encontró. -¿Dónde está Ella? ¿Qué muerte?- No había miedo porque tampoco había muerte.En lugar de la muerte había luz.
-Así que es eso -dijo de repente en voz alta-.¡Qué alegría!
-¡Se terminó!- dijo alguien encima de él.
Iván Illich oyó estas palabras y las repitió en el fondo de su alma.
-La muerte ha terminado-, se dijo.-No existe más.-
Aspiró el aire, se detuvo en medio del suspiro, se desperezó y murió. "


La muerte de Iván Ilich.León Tolstoi