En esta casa siempre suena Leonard Cohen. Marco me cuida mucho, yo le estoy llenando la casa de plantas y le preparo la cena todos los días.
Una señora que tiene un puesto de flores el otro día me regaló una, por ser una “bella signorina”, desde entonces la saludo cada día, me ha contado que conoció a Fellini, que ella quería ser actriz, muchas de las cosas que me dice no son verdad pero es lo que menos me importa, a mí me encanta escucharla porque se le dibuja una enorme sonrisa cuando fantasea con su pasado.
He descubierto un café que me recuerda a la casa de Amélie y me siento muchas tardes a imaginar que va a entrar un chico como Nino, tan raro y tan soñador como yo, y me va a rescatar de todo, enseguida bebo un sorbo de capuccino y vuelvo a mi realidad. Me gusta pasear sola por la ciudad, en parte es una ciudad fría pero también tiene su corazoncito, sólo hay que saber descubrirlo, algunas calles son pura magia y te hacen sentir en otro tiempo. Hoy he comprado nuevos pinceles y nuevos colores, apenas he dormido esta semana dibujando pero creo que va a merecer la pena.
En momentos así, de paz, como éste, recuerdo cuando hace un año estaba aquí y en como han cambiado las cosas, ahora intento ser otra, trato de esconderme un poco menos y de descubrirme un poco más.
4 comentarios:
Lau. amiga bella."bella signorina"
eres un rincón de frescura. destapate por completo y estalla encandila, ilumina.
que bello describes. y tú pincelas con tus palabras.
me voy a trabajar ahora. me llevo una flor en un ojal, un retazo de versos de un mago, y un retazo de versos de una bella Signorina.
un placer pasar por aquí.
que bella lectura...
Te descubres ante ti.
Y el mundo disfruta.
También los pinceles.
Y los colores.
Y las calles.
Y las flores.
Y Fellini.
Y el café, del que tu eres Amélie.
Yo hoy me asomé aqui.
Y vi la primavera.
Desde los ojos.
De ti.
Cuando un relato consigue hacernos olvidar de la duda sobre su veracidad, el relato ha conseguido su mayor logro. Como el de la florista y como el tuyo.
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