jueves

Liz Norton

Cuando yo era pequeña había un niño que me gustaba.No sé por qué, pero me gustaba.Yo tenía ocho años y él tenía la misma edad.Se llamaba James Crawford.Creo que era un niño muy tímido.Hablaba sólo con los otros niños y evitaba mezclarse con las niñas.Tenía el pelo muy oscuro y los ojos marrones.Siempre iba con pantalones cortos,incluso cuando los otros niños empezaron a llevar pantalones largos.La primera vez que hablé con él, lo he recordado hace muy poco,yo no lo llamé James sino Jimmy.Nadie le decía así.Fui yo.Los dos teníamos ocho años.Su rostro era muy serio.¿Por qué razón hablé con él?Creo que olvidó algo en el pupitre,tal vez una goma o un lápiz,eso ya no lo recuerdo,y yo le dije:Jimmy,se te ha olvidado la goma.Sí recuerdo que yo sonreía. Sí recuerdo por qué razón lo llamé Jimmy y no James o Jim.Por cariño.Por placer.Porque Jimmy me gustaba y me parecía muy hermoso.[…]

En Santa Teresa,en esa ciudad horrible,decía la carta de Norton, pensé en Jimmy,pero sobre todo pensé en mí,en la que yo era a la edad de ocho años,y al principio las ideas saltaban,las imágenes saltaban,parecía que tenía un terremoto dentro de la cabeza,era incapaz de fijar con precisión o con claridad ningún recuerdo, pero cuando finalmente lo logré fue peor,me vi a mí misma diciendo Jimmy,vi mi sonrisa,el rostro serio de Jimmy Crawford, el tropel de niños,sus espaldas,el oleaje repentino cuyo remanso era el patio,vi mis labios que advertían a aquel niño de su olvido,vi la goma,o tal vez fuera un lápiz,vi con los ojos que ahora tengo los ojos que en ese instante tenía,y oí una vez más mi llamada,el timbre de mi voz,la extrema cortesía de una niña de ocho años que llama a un niño de ocho años para advertirle que no olvide su goma de borrar,y que sin embargo no puede hacerlo llamándolo por su nombre,James,o Crawford,tal como es usual en la escuela,y prefiere,consciente o inconscientemente,emplear el diminutivo Jimmy,que denota cariño,un cariño verbal,un cariño personal,pues sólo ella,en ese instante que es un mundo,lo llama así,y que de alguna manera reviste con otros ropajes el cariño o la atención implícita en el gesto de advertirle un olvido,no olvides tu goma,o tu lápiz,y que, en el fondo,no era más que la expresión,verbalmente pobre o verbalmente rica,de la felicidad.


2666.Roberto Bolaño

1 comentario:

hernan dijo...

Bolaño es uno de los autores de mi lista de lecturas pendientes. Ese libro es precisamente el próximo a engrosar la cuenta de la tarjeta de crédito. Gracias, no has hecho otra cosa que darme el último envión.