lunes

La possibilité d'une île

Mi vida,vida mía,antiquísima vida.
Mi primer deseo mal curado,
mi primer amor disminuido.
He tenido que conocer
lo mejor que hay en la vida...
Dos cuerpos que disfrutan de su felicidad
uniéndose y renaciéndose sin fin
En completa dependencia,
comparto el temblor del ser,
la vacilación de desaparecer,
el sol que azota el lindero
y el amor,en el que todo es fácil,
donde todo se da en un instante.
Existe en mitad del tiempo,
la posibilidad de una isla.


Michel Houllebecq





viernes

L´enfant terrible

Mi chico azul surgió de un tren celeste.Azul su discman y el CD de Los Planetas,era tan frágil que sólo hablaba con monos ebrios —colgados de farolas en medio del océano—y acariciaba su codo con acento de verano en Irlanda.En la arena,el hueco de su talón imitaba al cortafuegos abierto por las mandíbulas de Hansel, negándome la dulce perversión de sus paredes.Diez minutos construyeron mi paraíso mirándole las uñas.Sólo porque él fue mi fetiche—azul napoleónico de Elba—,decidí cobijarle para siempre en mi mochila —entre los libros de poemas y mis bragas—,pero me rechazó con la distinción que le supuse.Pez azul chocando contra mis tobillos,el cielo de su boca se encapotó al querer cruzarlo:demasiado azul,demasiado azul,demasiado azul.

Elena Medel

La tregua

Ayer de tarde estábamos sentados junto a la mesa. No hacíamos nada, ni siquiera hablábamos. Yo tenía apoyada mi mano sobre un cenicero sin ceniza. Estábamos tristes: eso era lo que estábamos, tristes. Pero era una tristeza dulce, casi una paz. Ella me estaba mirando y de pronto movió los labios para decir dos palabras. Dijo ‘te quiero’. Entonces me di cuenta que era la primera vez que me lo decía, más aún que era la primera vez que lo decía a alguien. Isabel me lo hubiera repetido veinte veces por noche. Para Isabel, repetirlo era como otro beso, era un simple resorte del juego amoroso. Avellaneda en cambio, lo había dicho una vez, la necesaria. Quizá ya no precise decirlo más, porque no es un juego: es una esencia. Entonces sentí una tremenda opresión en el pecho, una opresión en la que no parecía estar afectado ningún organo físico, pero era casi asfixiante, insoportable. Ahí en el pecho, cerca de la garganta, ahí debe estar el alma, hecha un ovillo. ‘Hasta ahora no te lo había dicho’ , murmuró, ‘no porque no te quisiera, sino porque ignoraba porque te quería. Ahora lo sé’. Pude respirar, me pareció que la bocanada de aire llegaba desde mi estómago. Siempre puedo respirar cuando alguien explica las cosas. El deleite frente al misterio, el goce frente a lo inesperado, son sensaciones que a veces mis módicas fuerzas no soportan. Menos mal que alguien explica siempre las cosas. ‘Ahora lo se. No te quiero por tu cara, ni por tus años, ni por tus palabras, ni por tus intenciones. Te quiero porque estás hecho de buena madera’. Nadie me había dedicado jamás un juicio tan conmovedor, tan sencillo, tan vivificante. Quiero creer que es cierto, quiero creer que estoy hecho de buena madera. Quizá ese momento haya sido excepcional, pero de todos modos me sentí vivir. Esa opresión en el pecho significa vivir.

Mario Benedetti

martes

Tokio blues (Norwegian Wood)

Me lleva tiempo evocar su rostro. Y conforme vayan pasando los años, más tiempo llevará. Es triste, pero cierto. Al principio era capaz de recordarla en cinco segundos, luego éstos se convirtieron en diez, en treinta segundos, en un minuto. El tiempo fue alargándose paulatinamente, igual que las sombras en el crepúsculo. Puede que pronto su rostro desaparezca absorbido por las tinieblas de la noche. Sí, es cierto.
Mi memoria se está distanciando del lugar donde se hallaba Naoko. De la misma forma que se está distanciando del lugar donde estaba mi yo de entonces. Sólo el paisaje, aquella imagen del prado en octubre, vuelve una y otra vez a mi mente como la escena simbólica de una película. Aquel paisaje sigue sacudiendo, pertinaz una parte de mi cabeza. – ¡Vamos! ¡Arriba! ¡Aún estoy aquí! ¡Arriba! ¡Levántate y comprende! ¿Cuál es la razón de que todavía esté aquí?— No siento dolor. Únicamente el sonido hueco que acompaña cada patada. Pero también este eco se apagará algún día. Como se ha ido borrando inexorablemente, lo demás. Con todo a bordo de aquel avión en el aeropuerto de Hamburgo, la sacudida más fuerte, más prolongada que de costumbre.
— ¡Arriba! ¡Comprende!—, decía. Por eso ahora estoy escribiendo. Soy ese tipo de personas que no acaba de comprender las cosas hasta que las pone por escrito.

Haruki Murakami

domingo

Especias,libretas,la mar,estrellas y Puccini.

Aquí huele a primavera especiada con canela.
Este es,sin duda,el lugar más bonito en el que he estado.
He pasado toda la tarde sentada 
en una roca escuchando el mar romperse.
He comprado una libreta nueva…
me lo quiero llevar todo,
no me quiero dejar ningún 
pedacito de este viaje olvidado en algún rincón.
Me gusta como los turistas se mezclan 
con las gentes del lugar  
y describen una singular
sinfonía de culturas y colores…
Anoche me emocioné escuchando Tosca.
Los verdes se mezclan con los fucsias,
los olores se confunden con sabores.
La soledad de las piedras se funde 
con la mía propia y nos reencontramos 
en las oscuras noches.
Los pasos perdidos,la Via dell´Amore,
los amaneceres naranjas,las tardes de flores…
Mientas escribo,brillan las estrellas y bebo vino italiano,

“Y brillaban las estrellas,
Y olía la tierra, 
Chirriaba la puerta del huerto,
Y unos pasos rozaban la arena... 
Entraba ella, fragante, 
Caía entre mis brazos... 
¡Oh, dulces besos! ¡Oh, lánguidas caricias!, 
Mientras yo, tembloroso, 
Sus bellas formas desataba de los velos. 
Desvaneció para siempre mi sueño de amor ... 
La hora ha pasado... 
¡Y muero desesperado! 
¡Y muero desesperado! 
¡Y jamás he amado tanto la vida! 
¡Tanto la vida!”-Tosca.Puccini-




miércoles

Olor a violetas

Hoy compré violetas.Toda la casa se ha quedado impregnada por su olor.
Caramelo juega con su pelota y yo me asomo a la ventana a observar la lluvia incesante,que ha creado una hermosa melodía en duelo con el cristal que se repite cada noche.
Tengo los pensamientos alborotados por el viento y el cuerpo ávido de calor.
Una dosis de melancolía de Madrid se posa en cualquier minuto del día.
Un poquito de tristeza se asoma para equilibrar con las cosas bonitas.
Por el día me siento enmascarada entre colores de sombras de mediodías, por las noches se tejen en mi almohada mil y una historas de sueños que están por llegar.
Mañana tomaré el tren de los deseos,hoy suena Nick Drake mientas preparo un té...

viernes

Flores, pinceles, Fellini, Amélie, Leonard Cohen y yo.


En esta casa siempre suena Leonard Cohen. Marco me cuida mucho, yo le estoy llenando la casa de plantas y le preparo la cena todos los días.
Una señora que tiene un puesto de flores el otro día me regaló una, por ser una “bella signorina”, desde entonces la saludo cada día, me ha contado que conoció a Fellini, que ella quería ser actriz, muchas de las cosas que me dice no son verdad pero es lo que menos me importa, a mí me encanta escucharla porque se le dibuja una enorme sonrisa cuando fantasea con su pasado.
He descubierto un café que me recuerda a la casa de Amélie y me siento muchas tardes a imaginar que va a entrar un chico como Nino, tan raro y tan soñador como yo, y me va a rescatar de todo, enseguida bebo un sorbo de capuccino y vuelvo a mi realidad. Me gusta pasear sola por la ciudad, en parte es una ciudad fría pero también tiene su corazoncito, sólo hay que saber descubrirlo, algunas calles son pura magia y te hacen sentir en otro tiempo. Hoy he comprado nuevos pinceles y nuevos colores, apenas he dormido esta semana dibujando pero creo que va a merecer la pena.
En momentos así, de paz, como éste, recuerdo cuando hace un año estaba aquí y en como han cambiado las cosas, ahora intento ser otra, trato de esconderme un poco menos y de descubrirme  un poco más.