sábado

El amenazado


Es el amor.Tendré que ocultarme o que huir.

Crecen los muros de su cárcel,como en un sueño atroz.
La hermosa máscara ha cambiado,pero como siempre es la única.
¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras,la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas,la serena amistad, las galerías de la biblioteca,las cosas comunes,los hábitos,
el joven amor de mi madre,la sombra militar de mis muertos,la noche intemporal,el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se
levanta a la voz del ave,ya se han oscurecido los que miran por las ventanas,pero la sombra no ha traído la paz.

Es,ya lo sé,el amor:la ansiedad y el alivio de oír tu voz,la espera y la memoria,el horror de vivir en lo sucesivo. Es el amor con sus mitologías,con sus pequeñas magias inútiles.Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.Ya los ejércitos me cercan,las hordas. (Esta habitación es irreal;ella no la ha visto.)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo.


Jorge Luís Borges.

(para R.)

















domingo

Los alimentos terrestres

Yo viví en la dulce y perpetua espera del azar.Comprendí que la sed de disfrutar que nace en cada momento de voluptuosidad,se anticipa al gozo,de la misma manera como existen respuestas listas para cualquier pregunta.Fui feliz cuando las fuentes de agua me revelaron que tenía sed,y cuando estando en pleno desierto(donde la sed no se puede saciar),preferí,a pesar de todo,la fuerza febril que me inspiraba el furor del sol.Ciertas noches hallé oasis maravillosos que el deseo acumulado durante todo el día hacían más frescos aún.En la extensión de arena golpeada por el sol y como adormecida por un gran sueño-el calor era tal que vibraba en el aire-sentí el pulso de la vida,una vida que no podía dormir,que se desvanecía de tanto temblar en el horizonte,y que estaba henchida de amor a mis pies.Lo único que buscaba día a día,minuto a minuto,era hallar la manera más pura de penetrar la naturaleza.

Había recibido un don,preciado,el de no poner mayor freno a mi ser.Recordar el pasado influyó en mí sólo para dar unidad a mi vida:era como el hilo de Teseo que lo unía a su antiguo amor pero que no le impedía atravesar los paisajes más desconocidos,aunque al final,el hilo terminara por romperse.¡Qué increíbles involuciones!Por las mañanas,yo saboreaba en mis caminatas la presencia de una nueva existencia,el nacimiento de mi percepción. "¡Oh! poeta,exclamaba,tú tienes la facultad del descubrimiento perpetuo".Estaba totalmente receptivo.Mi alma era un albergue acogedor en el cruce de los caminos y recibía todo lo que se dejara captar.Me dejé buenamente convertir en un ser dócil,capaz de escuchar,al punto de no pensar en lo absoluto en mí mismo,de comprender todas las emociones que se presentaban delante de mí. Logré aplacar todo impulso de reacción hasta ya no considerar nada como algo malo y no tener que protestar por una nimiedad. Me di pronto cuenta además, que en mi apreciación de lo bello había también espacio para la fealdad.

André Gide

viernes

Por un instante,en la playa...

Por un instante,en la playa,se me presentó la vieja imagen de la adolescente que quise ser:una muchacha de rostro fino y noble, bella tal vez pero de una manera sobria, que lleva por la playa soleada su cuerpo menudo y armonioso, un poco ambiguo sexualmente, pero no demasiado y en todo caso sería una ambigüedad provocada por lo juvenil de ese cuerpo y no por un conflicto sexual. Entonces respiré dichosa —un minuto—: me vi limpia, tranquila, sin preocupaciones poéticas ni económicas, sin este sentir trágico y humorístico que me hace ser, entre los otros, un personaje genial o un horror erguido en dos piernas nada fácil de aguantar. Creo que mi aspecto físico es una de las razones por las que escribo: tal vez me creo fea y por ello mismo eximida del exiguo rol que toda muchacha soltera debe jugar antes de alcanzar un lugar en el mundo, un marido, una casa, hijos. Pero a veces, mirándome bien, veo lúcidamente que no soy nada fea y que mi cuerpo, aunque no intachable, es muy bello. Pero yo amo tanto la belleza que cualquier aproximación a ella, en tanto no sea su consumación perfecta, me enerva. Y que mi rostro sea interesante no me consuela. Además me molesta mi carencia de edad visible: a veces me dan catorce años y a veces diez años más que la edad que tengo, lo que me angustia mucho no por miedo a la vejez ni a la muerte (las llamo a gritos) sino porque sé que necesito de un cuerpo adolescente para que mi mentalidad infantil no sienta la penosa impresión de ser una niña perdida dentro de un cuerpo maduro y ya afligido por el tiempo. Por eso mi perpetuo régimen alimenticio y mi forzada resistencia al alcohol —sé prefectamente que si no me suicido pronto, me daré a la bebida.

Pero debiera, por una vez, ser más accesible y, digamos, "normal": estoy en Saint-Tropez, es decir a 3 km de Saint-Tropez. En vez de quedarme encerrada en la pieza debiera ir a visitar el pueblo, conocer las viejas callecitas, mirar la gente. En mí, volver de un sitio sin haberlo visto es un motivo de orgullo. Decir "no" en vez de "sí" me emociona. Hoy, conversando (sin mucha facilidad) con [m.l.] me dijo a propósito de alguien: "Tiene algo que admiro profundamente: un interés por todas las cosas, un vivir a fondo todo lo que le sucede". Sentí angustia en ese instante: Soy todo lo contrario. Y ahora que lo escribo mi angustia aumenta porque siento que soy nada, que nada hice, que nada haré y que la literatura es la pobre excusa que doy y que me doy para poder quedarme encerrada en una pieza llena de libros y papeles, en un desorden muy intelectual.


No obstante, cuado leo y escribo con ganas, mi vida no me parece pobre. Todo lo contrario.Lo que me hace sentir pobre e idiota es compartir el ritmo de la llamada "gente normal", como ahora, por ejemplo, en que los otros nadan, navegan, toman sol, hablan de cosas intrascendentes, comen y beben a gusto... Otra cosa que me dolió fue encontrarme ayer con Marguerite Duras, feliz con sus cuatro baños diarios en el mar, hablándome de sus amigos, de su hijo, de su perro, de comida, de autos
sport, y todo comentado sin angustia, sin frases definitivas, sin literatura, como lo hace alguien que pertenece a este mundo y participa plenamente de él. Y yo siempre tan lejana, tan al borde del abismo, sintiendo un dolor agudo cuando me baño en el mar, sufriendo bajo los rayos del sol, sintiendo con todas mis fuerzas que no puedo vivir, que estoy tensa y deshecha, un despojo humano, una depresiva ni siquiera maníaca pero inapta para todo.

Vida frágil,absurda,cómica,triste.Hagas lo que hagas,aunque escribas la
Divina Comedia,seguirás siendo alguien muy ridícula, muy melancólica,pintoresca y graciosa durante unos minutos, fatigante y atrozmente aburrida en la convivecia diaria.

Diarios.Alejandra Pizarnik

lunes

La Naissance de l'amour

Cuando te acaricio,es como si dibujara las espirales de una concha,que el mar arroja sobre la arena...

Philippe Garrel

El viento que se cuela por los márgenes del Sena

Me gusta la lluvia.Hice muchos kilómetros huyendo de climas secos.Rumbo al norte,huyendo del sur.París es otro mundo.No me molesta el invierno duro ni los cielos encapotados.Sólo el viento que se cuela por lo márgenes del Sena.Un viento que cuando es cálido, me recuerda al sur.A veces me preguntó si podré olvidar.Mientras,cierro las cortinas de mi piso.Y me miro al espejo buscando una expresión que no se parezca a nada.Que no tenga memoria.


La mitad de Óscar

jueves

Las inquitudes de Shanti Andía

No sé por que parecen llenas de magia melancólica las cosas pasadas; no se lo explica uno bien;se recuerda claramente que en aquellos días no era uno feliz,que tenía uno sus inquietudes y sus penas, y, sin embargo, parece que el sol de entonces debía brillar más,y el cielo tener un azul más puro y más espléndido.
Uno quisiera que las personas y las cosas relacionadas con nuestros recuerdos fueran eternas;pero nuestra existencia no representa nada en la corriente tumultuosa de los acontecimientos.Allí teníamos un amigo...,en aquel rincón fuimos felices...,nuestra felicidad o nuestra amistad tienen poca importancia.
Siento,al pensar en esto,un profundo terror, como si la vida se me escapara en un momento de desmayo.La inanidad de las cosas me conturba; la esperanza me falta.Yo quisiera que mi espíritu fuera con el ruiseñor,que canta en la noche negra y sin estrellas, o como la alondra,que levanta su vuelo en la desolación de los campos,y no el pájaro herido que se viene a tierra velozmente.



Las inquietudes de Shanti Andía.Pío Baroja

lunes

La muerte de Iván Ilich

" Iván Ilích veía que se estaba muriendo y se hallaba en un continuo estado de desesperación.En el fondo de su alma sabía que se estaba muriendo,pero no sólo no se acostumbraba a ello; simplemente,no podía entenderlo... No puede ser que la vida sea tan sin sentido,tan asquerosa.Si es cierto que la vida es tan asquerosa y tan sin sentido,entonces,¿para qué morir y morir sufriendo? No;aquí falta algo.-A lo mejor no he vivido como debía-, se decía,e inmediatamente apartaba de sí esa única solución del misterio de la vida y de la muerte como algo absolutamente imposible... Buscó en su interior el acostumbrado miedo a la muerte y no lo encontró. -¿Dónde está Ella? ¿Qué muerte?- No había miedo porque tampoco había muerte.En lugar de la muerte había luz.
-Así que es eso -dijo de repente en voz alta-.¡Qué alegría!
-¡Se terminó!- dijo alguien encima de él.
Iván Illich oyó estas palabras y las repitió en el fondo de su alma.
-La muerte ha terminado-, se dijo.-No existe más.-
Aspiró el aire, se detuvo en medio del suspiro, se desperezó y murió. "


La muerte de Iván Ilich.León Tolstoi