martes

El Zahir

(...)He dicho que la ejecución de esta fruslería (en cuyo decurso intercalé, seudoeruditamente, algún verso de la Fáfnismal) me permitió olvidar la moneda. Noches hubo en que me creí tan seguro de poder olvidarla que voluntariamente la recordaba. Lo cierto es que abusé de estos ratos; darles principio resultaba más fácil que darles fin. En vano repetí que ese abominable disco de níquel no difería de los otros que pasan de una mano a otra mano, iguales, infinitos e inofensivos. Impulsado por esta reflexión, procuré pensar en otra moneda, pero no pude. También recuerdo algún experimento, frustrado, con cinco y diez centavos chilenos, y con un vintén oriental. El dieciséis de julio adquirí una libra esterlina; no la miré durante el día, pero esa noche (y otras) la puse bajo un vidrio de aumento y la estudié a la luz de una potente lámpara eléctrica. Después la dibujé con un lápiz, a través del papel. De nada me valieron el fulgor y el dragón y el San Jorge; no logré cambiar de idea fija.


El Zahir.El Aleph.Jorge Luis Borges

1 comentario:

Hernán Dardes dijo...

Laura, hace años tengo escrito un cuento sobre "El zahir", casi como metiéndome en el cuento original, y siempre lo juzgué tan pretencioso , que jamás me permití darlo por terminado. En estos días justamente se me dio por retomarlo una vez más. Encontrar esta cita aquí, no debe ser casual. Definitivamente, no lo es.